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Decálogo para ser un emprendedor de éxito

  • Estrategias

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El 42,4% de los emprendedores españoles siempre ha tenido como objetivo crear su propio negocio. Tener una buena idea, conseguir que su negocio sea único, ser solvente, apostar por las redes sociales y por un lugar de trabajo inspirados, son algunas de las claves para convertirse en un buen emprendedor.

Muchos españoles han soñado siempre con montar su propio negocio. De hecho, según un estudio realizado por Spaces, el 42,4% de los emprendedores españoles siempre ha tenido como objetivo crear su propio negocio. Coincidiendo con el inicio de 4YFN, el evento que conecta a emprendedores, startups, aceleradoras e inversores de todo el mundo para impulsar la creación y el desarrollo de nuevas empresas, Spaces ha elaborado un decálogo con todo lo que un profesional necesita para convertirse en un emprendedor de éxito:

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Una buena idea. Según el estudio de Spaces, 4 de cada 10 españoles piensa que un emprendedor de éxito debe contar con una buena idea. Es uno de los aspectos más importantes a la hora de montar un negocio, pues si el producto o servicio que se ofrece ayuda a satisfacer una necesidad específica para un nicho de mercado concreto, entonces tiene muchas posibilidades de funcionar.

Diferenciarse de la competencia. Un buen emprendedor debe de ser capaz, no sólo de tener una buena idea, sino de conseguir que su negocio sea único, ya sea porque se ofrece un producto o servicio novedoso o porque el mismo incluye características que le hacen especial. Diferenciarse de la competencia será la clave para encontrar un hueco en el mercado.

Solvencia económica y financiación. Un emprendedor debe contar con solvencia financiera suficiente como para poder comenzar su proyecto sin contratiempos y afrontar los gastos iniciales que conlleva crear una empresa. Una gran barrera a la hora de emprender son los altos impuestos a los que se enfrentan los españoles, de hecho, la mayoría de los emprendedores de nuestro país reconocen que esta es la principal dificultad a la que se enfrentan. Existen organismos y plataformas encargadas de acelerar el crecimiento de las startups, además de ayudar a superar las barreras económicas iniciales a las que se enfrentan estas nuevas empresas.

Ilusión y motivación. Un buen emprendedor debe ser el mejor prescriptor de su propio proyecto; nadie podrá creer en un nuevo negocio si su fundador y el equipo humano que lo integra no están 100% seguro de su éxito en el mercado.

Creatividad. Uno de los rasgos más importantes que un profesional debe tener hoy en día es la capacidad de pensar ‘out of the box’, es decir, adoptar un pensamiento creativo que permita salir de la zona de confort y probar a hacer cosas que no se habían hecho antes, arriesgarse para alcanzar un objetivo propuesto.

Ser capaz de tomar decisiones. Este aspecto, que marca la gran diferencia entre un empleado que trabaja por cuenta ajena a uno que lo hace por cuenta propia, es muy atractivo para los españoles, pues para el 42,4% de los emprendedores lo más atractivo de emprender es el hecho de poder tomar sus propias decisiones.   

Un entorno profesional. El entorno de trabajo influye fuertemente en la productividad de los empleados. Desarrollar un negocio en un entorno inspirador, junto a otros profesionales de otras empresas y sectores, puede ayudarnos a adoptar diferentes puntos de vista, a generar nuevas ideas y a crear sinergias entre personas y empresas. Nace un sentimiento de comunidad más fuerte que el que se consigue en un espacio de oficina tradicional.

Redes sociales. Las redes sociales se han convertido en potentes canales de comunicación con clientes y dentro de las organizaciones, además de herramientas para promocionar productos y servicios. Un emprendedor de éxito debe ser capaz de dominar las redes sociales, hablando su lenguaje para llegar al consumidor.

Diversidad intelectual. Un buen emprendedor tiene que saber rodearse de profesionales que le ayuden a formar un equipo fuerte, con puntos de vista y capacidades de trabajo muy diferentes, de manera que pueden complementarse y llegar a soluciones más completas. La diversidad intelectual de un grupo de trabajo es lo que hace posible que el nivel de creatividad y productividad de un equipo sea mucho mayor que el que podría conseguir cada profesional de manera independiente.

Un lugar de trabajo inspirador. Los espacios de trabajo inspiradores, amplios, agradables y equipados con las últimas tecnologías harán que los emprendedores se sientan como en casa y puedan explorar nuevas capacidades. De hecho, para casi la mitad de los españoles, este tipo de espacios supone un impulso para ser más creativo y productivo.