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Los sistemas y procesos ineficientes frenan la productividad

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Productividad

El 22% de los empleados europeos lucha por ser productivos en el trabajo y un 10% consigue lograr casi nunca o nunca la máxima productividad. Invertir en formación en tareas de gestión, y actualizar los procesos, sistemas y la tecnología, garantizan que se trabaje de manera homogénea del modo más adecuado y productivo posible.

La productividad es una cuestión clave para las empresas de manera global, pero conseguir lo mejor de la fuerza laboral no es fácil. De hecho, según el estudio “WorkForce View en Europa 2018” realizado por ADP, las tres barreras principales a la productividad en los puestos de trabajo son una mala gestión, sistemas y procesos ineficientes, y una tecnología lenta y poco eficaz. En el caso concreto de España, el 22% de los empleados aseguran que los sistemas y procesos ineficientes son los que más afectan a su productividad.

De acuerdo con el informe, contrariamente a lo que opinan muchos sobre el efecto perjudicial de las redes sociales y de la tecnología personal en la productividad, solo el 6% de los trabajadores europeos citan páginas web como Facebook, como un obstáculo a la productividad, y solo el 5% dijo que su teléfono personal le distraía demasiado, un porcentaje que sube al 16% entre los jóvenes de 16 a 24 años.

Por sectores, el problema es más habitual en las empresas de ventas, medios de comunicación y marketing, donde el 36% de los trabajadores dicen que no pueden maximizar su productividad. Les siguen los empleados de sanidad (un 33%) y comercio al por menor, catering y ocio (un 32%), mientras que los empleados del sector del arte y la cultura son los que menos trabas encuentran a su productividad (un 23%).

 A la vista de estos resultados, Jordi Aspa, director general de ADP Iberia, apunta que “la productividad es vital para alcanzar la prosperidad económica y organizativa, por lo que obtener el rendimiento máximo debe ser la prioridad principal de los empleados. Por eso es tan importante invertir en la formación en tareas de gestión. Además, los procesos, sistemas y la tecnología deben actualizarse habitualmente mediante las aportaciones del personal de primera línea para garantizar que se trabaje de manera homogénea del modo más adecuado y productivo posible”.