La colaboración humano-IA obligará a las empresas a rediseñar sus flujos de productividad

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La demanda de fluidez en IA se ha multiplicado por siete en Estados Unidos en solo dos años, y las pymes europeas muestran una alta disposición a adoptarla. ASUS sostiene que la IA no solo automatiza tareas, sino que reestructura roles, capacidades y procesos. El reto es estar preparados para integrarla en el trabajo diario.

ASUS afirma que la colaboración entre humanos e inteligencia artificial está redefiniendo la forma en que las empresas organizan el trabajo. La compañía destaca que la demanda de fluidez en IA en Estados Unidos se ha multiplicado por siete en dos años, una señal clara de que las organizaciones están entrando en una nueva fase de productividad habilitada por IA. Según el McKinsey Global Institute, las empresas que rediseñen sus flujos de trabajo en torno a la colaboración humano-IA podrían desbloquear hasta 2,9 billones de dólares en valor económico para 2030.

La adopción de IA ya es generalizada, especialmente en las pymes. En América, el 64% afirman estar listas para adoptarla, el 38% ya perciben beneficios tangibles y el 60% se sienten optimistas. En EMEA, el patrón es similar, y el 63% están listas, el 40% perciben beneficios y el 54% son optimistas.

Sin embargo, ASUS advierte que existe una brecha entre usar IA y estar preparados para integrarla de forma estructural. Que un empleado utilice herramientas generativas no significa que la organización haya definido qué tareas deben apoyarse en IA, cómo proteger los datos o qué infraestructura necesita para soportar cargas de trabajo avanzadas.

 

La adopción de IA ya es masiva, pero la preparación es insuficiente

ASUS sostiene que la adopción tradicional, consistente en añadir chatbots o funciones inteligentes, está quedando atrás. La nueva fase implica reestructurar el trabajo, no solo automatizarlo. En este modelo, los agentes de IA asumirán tareas de investigación, análisis, redacción o monitorización, mientras las personas se centran en creatividad, estrategia y decisiones que requieren juicio humano.

La compañía recomienda que las empresas comiencen por identificar flujos de trabajo concretos donde la IA aporte valor visible, manteniendo siempre a las personas en control del proceso. La preparación, y no la experimentación superficial, será el factor que diferencie a las organizaciones competitivas en la próxima década.