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La digitalización no es una opción, es una necesidad

  • Transformación digital

estrategia digital

Las nuevas tecnologías aceleran el ritmo de digitalización de todos los sectores. Para poder afrontar los retos que presenta y capturar las oportunidades que ofrece, todas las empresas sin excepción tienen que optar por liderar la digitalización o adaptarse al nuevo entorno digital, señala la CEOE.

Las tecnologías aceleran la transformación digital de todos los sectores y la digitalización afecta a todo tipo de empresas, sin excepción, aunque con distinta intensidad. Y es que la digitalización es necesaria para incrementar la productividad, la eficiencia y la competitividad de todas las empresas, dándoles la oportunidad para entrar en nuevos negocios o mercados, para evolucionar de productos a servicios o para provocar disrupciones en mercados adyacentes.

Todas las empresas, con independencia de su actividad y tamaño, deben disponer de una estrategia y un plan para su digitalización. Para ello, cada empresa tiene que plantearse la profundidad y el ritmo de su propia digitalización, asegurar la disponibilidad de los medios necesarios para la ejecución del planteamiento para la digitalización y monitorizar su desarrollo. Así lo indica la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) en el documento Recomendaciones para la Digitalización de las Empresas, que recopila aquellas consideraciones que podrían ayudar a plantear y ejecutar el necesario proceso de digitalización de las empresas.

Ayúdanos a conocer cuáles son las tendencias tecnológicas que se impondrán en la empresa el próximo año y más allá, y cómo se está construyendo el futuro digital.

De acuerdo con el informe, debe desarrollarse una estrategia y un plan individualizados, que den respuesta a los retos y a las oportunidades de cada compañía en el entorno digital, con la intensidad y horizonte temporal adecuados a casa caso, poniendo al cliente en el centro de la transformación. Es preciso asimismo disponer de puntos de contacto digitales con clientes, empleados, proveedores y Administraciones Públicas, y la relación con el cliente debe permitir la omnicalidad.

El primer ejecutivo de la compañía debe ejercer el liderazgo digital apoyado, siempre que sea posible, de un equipo multidisciplinar que incluya experiencia y conocimientos comerciales, operativos y tecnológicos. Es conveniente adaptar la organización hacia modelos más planos, basados en grupos multidisciplinares que tengan la visión completa de la cadena de valor. Es preciso, paralelamente, evolucionar hacia una cultura digital, en la que debe fomentarse la flexibilidad, la creatividad y la agilidad.

Los procesos de negocio deben ser digitales extremo a extremo, en la medida que la naturaleza de la actividad lo permita. Debe estructurarse la recogida de información, tanto interna como externa, y fortalecer las capacidades para su análisis, para optimizar las relaciones con los clientes, la generación de productos y servicios y las operaciones.

Se debe fomentar la innovación abierta y la colaboración con terceros, y también se debe facilitar la disponibilidad del equipamiento y el talento necesarios para soportar la digitalización. Se debe medir el nivel de digitalización y su evolución para poder supervisar el grado de ejecución y progreso, así como poder identificar desviaciones y corregirlas lo antes posible con las correspondientes acciones.