Más de la mitad de las organizaciones españolas cuentan con políticas de soberanía digital
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España se ha convertido en el país europeo que mejor ha logrado transformar la preocupación por los riesgos digitales en políticas reales y operativas. El 70% de las organizaciones españolas afirma tener un conocimiento completo de las dependencias digitales críticas.
El informe «Tech Reality Check 2026», elaborado por Conclusion revela que, aunque el 86% de los encuestados europeos es consciente de los riesgos de depender de tecnologías sujetas a legislaciones extranjeras, solo la mitad ha convertido esa preocupación en políticas concretas que se aplican realmente. Esa brecha entre saber y actuar se ha convertido en un riesgo en sí misma.
España destaca como la excepción, ya que el 56% de las organizaciones españolas cuenta con políticas activas. Además, un 54% ha integrado de forma amplia los riesgos jurisdiccionales en sus políticas internas, el porcentaje más alto del estudio. El país también muestra una elevada visibilidad sobre sus dependencias digitales críticas, ya que el 70% de las organizaciones españolas afirma tener un conocimiento completo de ellas, una cifra comparable a la de Alemania (71%).
Un enfoque más amplio del concepto de soberanía digital
El informe revela que España es el único país en el que una mayoría (56%) rechaza la idea de que los sistemas críticos dependen de tecnología que solo comprenden unas pocas personas. En Países Bajos (68%) y Alemania (67%), este riesgo de concentración del conocimiento está ampliamente reconocido.
Esto indica que, en España, la soberanía digital no se limita a la elección de proveedores o a la gestión de dependencias jurisdiccionales, sino que incluye una integración más transversal del conocimiento tecnológico en toda la organización.
Célia Vieira, directora general de Conclusion Iberia, subraya que “el hecho de que España sea el país con mayor nivel de implantación de políticas de soberanía digital demuestra que las organizaciones están pasando de la concienciación a la ejecución”. Vieira destaca que este cambio llega en un momento clave, en el que la competitividad depende no solo de adoptar nuevas tecnologías, sino de hacerlo con control, resiliencia y capacidad de decisión.
“La soberanía digital permite reducir dependencias, fortalecer la gobernanza y crear las condiciones necesarias para innovar y escalar iniciativas como la IA con mayor confianza”, añade.