La brecha de digitalización entre pymes y grandes empresas es de 15 puntos

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En equipamiento e infraestructuras es donde la diferencia entre segmentos empresariales es más reducida, llegando a 7 puntos porcentuales, mientras que en ciberseguridad hay una distancia de 26 puntos. El análisis de big data y los sistemas de IA no terminan de despegar, y en 2020 alcanzaban solamente al 8,5% y al 7% de compañías de 10 o más empleados.

El informe Tecnología + Sociedad en España 2021, elaborado por el Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad (ONTSI), pone de manifiesto los avances de España en proporcionar un acceso a internet estable y rápido, y también apunta que nuestro país es uno de los territorios de la UE que más ha reducido la brecha digital tanto a nivel de género como socioeconómico.

España es el cuarto país de la Unión Europea que más ha crecido en cuanto a acceso a Internet en hogares, con un incremento del 32% desde 2011. El porcentaje de viviendas con cobertura a Internet ha pasado en el último lustro del 81% de 2016 al 95% de 2020, y, de ese porcentaje, el 89% de casas disponen de una conexión mayor de 100 Mbps, lo que significa que no sólo hay más hogares en España con conexión a Internet, sino que esa conexión es notablemente rápida. Además, desde el inicio de la pandemia, el número de internautas ha crecido un 3,7%, y un 83% de la población española accede todos los días a Internet.

El informe también refleja la existencia de una brecha de digitalización entre pymes y grandes empresas y microempresas de nada menos que de 15 puntos. El ámbito de equipamiento e infraestructuras es donde la diferencia entre segmentos empresariales es más reducida, llegando a 7 puntos porcentuales, mientras que en materia de ciberseguridad hay una distancia entre pymes y grandes compañías de 26 puntos porcentuales. Si bien solo el 57% de las microempresas habían aplicado en 2019 alguna medida de seguridad tecnológica, en 2020 este dato subió al 70%. Durante la pandemia, con el teletrabajo, la importancia de la ciberseguridad escaló puestos para las empresas, convirtiéndose en una necesidad, y por ello el avance ha sido notable.

En cuanto a otros servicios tecnológicos, el porcentaje de microempresas que cuentan con página web ha crecido 6,5 puntos porcentuales en cuatro años hasta situarse en casi el 42%. No están tan desarrollados otros servicios más avanzados, que podrían relacionarse con el concepto de servitización, es decir, con las actividades que se basan en vender productos y servicios que aportan valor de uso, como la posibilidad de personalizar o diseñar los productos por parte de los clientes o las clientas o el seguimiento online de pedidos.

Los procesos emergentes que se encuentran en fase de implantación son tecnologías del ámbito del big data, la computación cuántica, la inteligencia artificial (IA), el desarrollo de un sector TIC verde, así como las distintas aplicaciones de los recursos tecnológicos en la facilidad del uso y la interfaz natural del usuario (NIUI).

El análisis de big data en las empresas todavía no termina de despegar, y en 2020, alcanzaba solamente al 8,5% de compañías de 10 o más empleados y al 3% de microempresas. Con respecto al uso de sistemas de IA, los datos reflejan un nivel de penetración aún limitado: solo el 7% de las empresas españolas de 10 o más empleados utilizaba un sistema de IA en 2020.

Por otro lado, preocupa el consumo de recursos naturales por parte del sector digital. Se calcula que, a nivel global, las tecnologías consumen el 5% de electricidad, producen unas emisiones de gases de efecto invernadero del 4% y provocan un consumo de agua del 0,2%. Para configurar un sector TIC verde se debe apostar por un conjunto de recomendaciones como el empleo de la computación en la nube o la recogidos y/o entregada en puntos diseñados de equipos y elementos técnicos deteriorados.

Finalmente, el estudio incide en el uso de asistentes de voz y de los llamados chatbots en sistemas de atención al cliente, el aumento de la realidad virtual y las aplicaciones vinculadas al movimiento en videojuegos y la realidad aumentada en el entretenimiento, que, junto con la realidad mixta, la tecnología háptica y el empleo de datos biométricos por parte de las empresas, constituyen las líneas de investigación futuras para el sector de la tecnología.