La digitalización impulsa la productividad y resiliencia de las pymes

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La digitalización de las pequeñas empresas es una oportunidad para sentar las bases de su crecimiento. La digitalización del go-to-market a través de la entrada en el canal digital y de la presencia en redes amplía el público objetivo, mientras que la transformación digital de los procesos operativos mejora la precisión y la eficiencia.

El tejido empresarial de la economía española se caracteriza por estar formado en su mayoría por pymes, que representan el 99,83% de las empresas españolas y, dentro de estas, las microempresas (de 1 a 9 empleados) y las empresas sin asalariados representan el 93,65% del total. A pesar de su enorme peso sobre el total de empresas, las estas compañías tienen mayor dificultad para acometer su transformación digital, tanto por falta de recursos como por falta de capacidades digitales. Sin embargo, la digitalización es un proceso imprescindible para que puedan competir en el mercado en un contexto en el que cada vez son más relevantes la eficiencia en los procesos, el análisis de datos, la experiencia de usuario y la innovación en productos y servicios.

Según el Informe de Economía Digital de Adigital y Boston Consulting Group, la digitalización es un paso necesario para reforzar la productividad y la resiliencia de las pymes y tiene dos vertientes principales:

• Digitalización del go-to-market: supone la adopción de herramientas digitales de cara al cliente. El comercio electrónico, la comunicación por WhatsApp, la presencia en agregadores, el pago por Bizum, el marketing digital, el posicionamiento en los buscadores, el CRM de clientes, el e-mailing y la personalización de los productos son solo algunos ejemplos de cómo la digitalización transforma la experiencia de cliente.

Esta vertiente de la transformación digital revierte en mayor volumen de ventas, incremento del gasto medio por cliente y mejores niveles de fidelización y satisfacción de los clientes. Además, la presencia en un mayor número de canales y mercados contribuye a diversificar lasfuentes de ingresos y dotar de resiliencia a las empresas.

• Digitalización de los procesos internos: implica la adopción de herramientas digitales para automatizar procesos manuales de poco valor añadido. Ejemplo de ello es la adopción de ERP para procesar facturas y gestionar el proceso de compras, el uso de la nube para almacenar y transferir datos, la implantación de software específico para supervisar la cadena de suministro u otros procesos operativos como la introducción de formas de cobro digitales.

La transformación digital interna reduce los costes operativos, lo que redunda en mayores márgenes (y por lo tanto mayor resiliencia), y menor gasto en capital (es decir, mayor liquidez para afrontar shocks de demanda).

Además de apuntalar la resiliencia y la productividad, la digitalización sienta las bases necesarias para la escalabilidad de las pequeñas y medianas empresas. Por un lado, la digitalización del go-to-market amplía el mercado objetivo y da acceso a los mercados internacionales. Por su parte, la digitalización del back-office y, en su caso, de los procesos productivos, genera una eficiencia interna clave para escalar las operaciones, una escala imposible de alcanzar cuando dichos procesos dependen íntegramente del capital humano. El nivel más avanzado de digitalización, consistente en el análisis de datos y la toma de decisiones basada en datos, confiere a las empresas una ventaja competitiva clave al permitir el diseño de soluciones innovadoras, el desarrollo de productos y servicios híperpersonalizados y la transformación de la experiencia de cliente.