La transformación digital y la nube: un binomio inseparable

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La nube no es simplemente una tecnología más, sino que se incardina en el centro de los procesos de digitalización que deben abordar tanto las administraciones públicas, como las empresas y los ciudadanos. Simplemente, no es posible culminar la transformación digital de España sin avanzar al mismo tiempo en la adopción de la tecnología en la nube.

La nube es a día de hoy uno de los elementos clave, aunque, en muchos casos, desconocido para los usuarios potenciales, para consolidar la transformación digital de España. La denominada tecnología en la nube ha supuesto una verdadera revolución dentro del concepto de la informática tradicional, una palanca transformadora que ha democratizado el acceso a tecnología puntera y al uso eficiente y creativo de los recursos que ofrece Internet.

Como señala Adigital, gracias a la nube, las administraciones públicas, las empresas, las startups y los ciudadanos tienen hoy un acceso ágil, seguro, a un precio asequible y a cualquier escala a este tipo de tecnologías. Los proveedores ofrecen servicios a gran escala y a demanda, y los clientes pagan solo por lo que usan; sin necesidad de llevar a cabo inversiones millonarias en equipos e infraestructuras de datos propias.

La nube es, además, un propulsor esencial de las arquitecturas de datos necesarias para el mundo físico-virtual y la nueva economía de la Internet de la Cosas. Es también la base para tecnologías como el Big Data, la Inteligencia Artificial o el procesamiento del lenguaje natural.

Más allá de su potencial como tecnología habilitadora, el cloud aporta valor y tiene un impacto positivo en el proceso general de transformación digital. En primer lugar, por su papel dinamizador de la innovación y de la actividad económica. Tener acceso de forma rápida, económica y sencilla a las tecnologías más vanguardistas, posibilita la innovación y promueve la creación de nuevos modelos de negocio, estimulando la economía y generando nuevas oportunidades laborales. Asimismo, también ofrece palancas de crecimiento y expansión a negocios ya existentes, un punto especialmente importante para el fortalecimiento del tejido pyme en nuestro país.

Del mismo modo, operar en la nube garantiza un nivel de seguridad de la economía digital mayor al de modelos tradicionales. Tanto las inversiones en alta ciberseguridad como las garantías de compliance, con el complejo marco normativo que gobierna la economía del dato, que incluyen los porfolios de los proveedores cloud, son superiores a las que las empresas pueden permitirse por sí mismas e incentiva la atracción y creación de talento alrededor de la ciberseguridad y la ciencia de datos.

Por último, el uso de la nube trae consigo también mayor flexibilidad y eficiencia (en recursos y costes) y mayor sostenibilidad ambiental. La nube ofrece de manera instantánea tanta capacidad como sea necesaria y permite un ajuste continuo de la misma, aumentándola o reduciéndola para adecuarla siempre a las necesidades reales, evitando la saturación o la infrautilización de los recursos. El modelo de consumo y pago por uso de los servicios cloud posibilita además un ahorro directo en costes, gracias a la optimización de las infraestructuras físicas existentes, así como a una gestión automatizada de los servicios existentes en la nube. Y esto contribuye en última instancia a que los servicios tecnológicos puedan ser más sostenibles en la medida en que el uso de menos servidores reduce el impacto ambiental de las actividades digitales.