La mitad de los directivos de medianas empresas prevé invertir en tecnología

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Pese a que la mediana empresa española percibe en sus negocios más obstáculos que a principios de 2021, su salud se mantiene todavía en el terreno positivo. Los empresarios españoles continúan convencidos en incrementar las partidas destinadas a la productividad, incluida la inversión en soft skills e I+D.

La inflación y los efectos perniciosos de la guerra de Ucrania emergen como uno de los principales retos para la empresa mediana española. De hecho, un 51% de los empresarios de la mediana empresa reconoce que tendrá que subir sus precios este año en respuesta a las tensiones inflacionistas. Esta es una de las claves que desprende del primer Pulso de la Mediana Empresa Española de Grant Thornton de 2022, que mide la salud de las compañías medianas de nuestro país, de entre 50 y 500 empleados.

En líneas generales, la salud de la mediana empresa se mantiene todavía en el terreno positivo que alcanzó durante la primera mitad del pasado año (0,3 puntos). El aumento de la incertidumbre y el miedo a que se produzcan nuevas limitaciones en aspectos relacionados con la oferta y demanda hacen que la salud de la mediana empresa española se resienta, así como las previsiones de crecimiento de los directivos para los próximos meses.

La preocupación por la escalada del precio de la energía aparece como el principal problema al que enfrentan los empresarios a corto plazo. Un 62% lo identifican ya como el principal limitador para hacer crecer su negocio durante el próximo año. Como solución al entorno desafiante, la mediana empresa española confía todavía en el mercado exterior. Un 44% de los directivos aseguran que aumentarán su nivel de exportaciones durante el presente año en búsqueda de nuevas vías de ingresos.

A pesar de los efectos que viene provocando el contexto inflacionista, la mediana empresa española presenta todavía unas perspectivas positivas en términos generales. Sin embargo, el nivel de optimismo registra una bajada de 3,3 puntos (57%) con respecto a la primera mitad del año pasado. Los efectos de la incertidumbre generalizada se aprecian también en los aspectos relacionados con la previsión de ingresos y beneficios. Si bien más de la mitad de los empresarios (53%) esperan aumentar su facturación y el beneficio (46%), la comparativa con relación al primer semestre de 2021 muestra cierta desaceleración, con una caída de 2 puntos en los ingresos y un estancamiento en lo que se refiere a la previsión de crecimiento del resultado neto.

Existe todavía un moderado optimismo en materia de esfuerzo inversor. En concreto, el 40% de los directivos mid-market apuestan por aumentar sus inversiones en los próximos 12 meses. Así, el 43% de los directivos prevén invertir en el próximo año en nuevas plantas y maquinaria y un 26% en edificios de nueva construcción. Por otra parte, el tipo de inversión que más crece es el relacionado con el personal, donde casi la mitad de los empresarios (47%) asegura que prevé un aumento de la contratación.

En línea con esta apuesta por la profesionalización de equipos, los empresarios españoles continúan convencidos en incrementar las partidas destinadas a la productividad. Concretamente, el 50% de los directivos prevén invertir en tecnología, el 43% en soft skills y el 41% en I+D.

Para Álvaro Fernández, Socio de Auditoría de Grant Thornton “la falta de personal cualificado es una de las cuestiones que más inquietan al mid-market en España y a nivel global. No es un problema simplemente de los departamentos de Recursos Humanos sino también de los equipos directivos que, con escasez de talento, no pueden garantizar el cumplimiento de ambiciosos objetivos de crecimiento”.