La IA 2.0 se acelera en las pymes
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La segunda ola de la inteligencia artificial está transformando la forma en que las pymes operan, toman decisiones y escalan su actividad. La automatización cognitiva, capaz de interpretar información compleja y actuar de forma autónoma, se consolida como una ventaja competitiva clave.
La inteligencia artificial vive un momento de evolución acelerada. Tras una primera etapa centrada en automatizar tareas repetitivas, la nueva generación, conocida como IA 2.0, incorpora capacidades cognitivas que permiten comprender información compleja, aprender de los datos y tomar decisiones de forma autónoma. Esta transición amplía de forma significativa el impacto de la tecnología en los procesos de negocio.
Para las pymes, esta evolución supone una oportunidad estratégica. La IA 2.0 impulsa la eficiencia operativa, mejora la productividad y facilita una toma de decisiones más rápida y precisa. Sin embargo, la adopción no está exenta de desafíos. “La IA ya es el elemento central de la competitividad empresarial, pero su impacto real depende mucho de cómo se adopte”, señala Javier Tejada, copresidente y responsable de Tecnología de h&k. “Las pymes necesitan acompañamiento experto para identificar casos de uso reales, integrar estas capacidades y establecer un marco de gobernanza que garantice seguridad, cumplimiento y resultados”.
De la automatización robótica a la automatización cognitiva
Durante años, la digitalización de las pymes se apoyó en la automatización robótica de procesos (RPA), basada en robots de software que replican tareas humanas repetitivas. Pero la nueva etapa va mucho más allá, combinando IA, machine learning, visión artificial y analítica avanzada para interpretar documentos, gestionar tareas complejas y tomar decisiones que antes requerían intervención humana.
“Para la mayoría de las empresas, el reto no reside en la tecnología en sí, sino en entender qué aporta cada capacidad y cómo integrarla en sus procesos”, explica Tejada. La clave está en una adopción estratégica, gradual y acompañada por especialistas.
El impacto económico de esta evolución es evidente. Según Coherent Market Insights, el mercado global de automatización cognitiva alcanzó los 11.615 millones de euros en 2025 y crecerá a una tasa anual superior al 24%, superando los 50.000 millones de euros en 2032.
Este crecimiento refleja una tendencia clara: las pymes avanzan hacia la IA 2.0, integrando capacidades cognitivas en procesos críticos como operaciones, finanzas, atención al cliente o gestión documental. Pero también evidencia la necesidad de contar con socios tecnológicos capaces de guiar esta transición.
La apuesta por la IA 2.0 también se refleja en las decisiones de inversión. Según un informe de McKinsey & Company, el 92% de los directivos prevé aumentar su inversión en IA en los próximos tres años, priorizando la automatización cognitiva. Más de la mitad de las organizaciones que ya han incorporado estas capacidades han mejorado la calidad y velocidad de su toma de decisiones.
El impacto también será notable en el ámbito laboral. Datos de Statistics Canada indican que hasta el 60% de los trabajadores de empresas que adopten IA avanzada verá cambios significativos en sus tareas. Lejos de implicar una sustitución masiva, esta transformación apunta a una reconfiguración hacia actividades de mayor valor añadido.
Para h&k, el éxito de esta nueva etapa dependerá de factores clave como calidad y gobernanza del dato, ciberseguridad y control de accesos, ética y uso responsable de la IA, e integración equilibrada entre personas y sistemas.
“La tecnología es solo una parte del desafío”, concluye Tejada. “Integrar la IA de forma equilibrada exige visión, metodología y partners con experiencia real en el sector”.