La digitalización creará nuevas oportunidades laborales y transformará otras

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Se espera que en 2035 el 30% de los empleos sean de nueva creación, e incluirán algunos como operadores de robots médicos o controladores de drones, e-recruitment managers y growth hacking managers. El 58% de los empleos actuales seguirá existiendo, pero requerirán capacidades distintas a las actuales.

El 64% de la población española tiene competencias digitales básicas, frente al 54% de media de la UE, pero el porcentaje de especialistas en TIC con empleo en España es del 4,1% en comparación con la media de la UE del 4,5%, según el Índice de la Economía y la Sociedad Digitales (DESI) 2022 de la Comisión Europea, que señala también que “la escasez de expertos digitales avanzados dificulta las perspectivas de crecimiento del país y limita la productividad, sobre todo para las pymes y las microempresas”.

En los últimos años, los avances tecnológicos y la digitalización han creado nuevas profesiones, y han reconvertido muchas de las existentes, generando un distanciamiento entre capacidades y necesidades en el mercado laboral. El informe Economía Digital en España de Adigital y Boston Consulting Group revela que este fenómeno afecta a aproximadamente el 43% de la población activa española. Es decir, casi una de cada dos personas está infra o sobrecualificada para el trabajo que desempeña. Al mismo tiempo, la tecnología y la digitalización han cambiado también la forma en la que trabajamos.

La transformación del trabajo

Según datos de Boston Consulting Group, los avances tecnológicos seguirán acelerándose en los próximos años, y la digitalización seguirá creando nuevas oportunidades laborales y hará que otras se transformen.

Se espera que en 2035 el 30% de los empleos sean de nueva creación. Estos trabajos, ligados a las nuevas tecnologías, incluirán algunos como operadores de robots médicos o controladores de drones, e-recruitment managers y growth hacking managers, entre otros. En paralelo, crecerá además la necesidad de perfiles humanistas y de ciencias sociales que regulen la nueva realidad, como expertos en robótica empática o especialistas en ética para resolver las interacciones hombre-tecnología.

Sin embargo, el mayor impacto de la tecnología será la transformación de los trabajos actuales. En 2035, el 58% de los empleos seguirá existiendo, pero requerirán capacidades distintas a las actuales. La automatización de las tareas de menor valor añadido permitirá a los trabajadores centrarse en las actividades no repetitivas, con un impacto positivo en la productividad laboral.

Por otra parte, algunas habilidades técnicas pueden quedarse obsoletas en un plazo tan breve como 5 años. Este dinamismo y constante evolución de las tecnologías implica que ciertos modelos de formación deban tener un funcionamiento similar para cubrir la demanda existente. Ello supone un cambio de paradigma en la formación de estudiantes y trabajadores hacia lo que se ha llamado “aprendizaje a lo largo de la vida” (lifelong learning) o “formación permanente”, es decir, la formación deja de concentrarse en una etapa concreta de la vida de las personas para convertirse en un proceso de aprendizaje continuo. Tanto instituciones educativas como empleadores y empleados deben asumir una transformación significativa para adaptarse a este nuevo paradigma, señala Adigital.