El 86% de las pymes opera sin digitalización en delivery

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La gran mayoría de las pymes considera esenciales las entregas, pero la mayoría sigue operando sin visibilidad en tiempo real, lo que puede causar incidencias, pérdidas y clientes menos fieles. Cada entrega fallida supone, de media, una pérdida de 17,78 dólares para la empresa.

Miles de pequeñas y medianas empresas están llegando a un punto crítico por la forma en que gestionan sus envíos. Aunque el 86% de las pymes considera las entregas esenciales para su actividad y el 44% reconoce que un envío fallido afecta muy negativamente a su negocio, según refleja el informe 2B Recipient Barometer de Geopost, la mayoría sigue funcionando con procesos manuales y herramientas que no permiten saber qué está pasando en cada momento. Sin esa visibilidad, anticipar problemas es casi imposible y las incidencias acaban afectando al cliente final.

i3e alerta de que el problema ya no es solo la falta de eficiencia, sino la ausencia de sistemas capaces de detectar y corregir cualquier desviación en tiempo real. “Las cadenas de suministro que aún usan muchas pymes fueron diseñadas para un mercado estable”, explica Aarón Llopis, director de Logística de i3e. “Pero hoy todo es más rápido, más digital y con consumidores mucho más exigentes. Sin tecnología que permita reaccionar al minuto, simplemente no se llega”.

 

La eficacia reside en la digitalización

La presión del consumidor es determinante. Según Last Mile Delivery Statistics: Key Trends & Insights for 2025, informe elaborado por ClickPost que analiza la experiencia de entrega, el 98% de los clientes vincula cómo recibe un pedido con su fidelidad a la marca. Para una pyme, que tiene menos margen de error que una gran empresa, esto puede marcar la diferencia entre crecer o perder clientes.

Además, la parte final del reparto, cuando el pedido sale del almacén y debe llegar a la puerta del cliente, ya representa el 53% del gasto logístico total. Es el tramo más caro y también donde se concentran más incidencias. Cada entrega fallida supone, de media, una pérdida de 17,78 dólares para la empresa.

Para Llopis, la solución no es “trabajar más”, sino “trabajar con sistemas que permitan anticiparse”. Esto implica plataformas que unan en un mismo lugar todo lo que afecta al recorrido de un pedido: inventario, transporte, previsión de demanda y operaciones. Esa integración permite detectar a tiempo cualquier desviación, corregirla automáticamente y evitar que el cliente note el problema. “La resiliencia logística no se improvisa”, afirma Llopis, y sigue: “Se construye con tecnología que antes solo tenían las grandes corporaciones, pero que hoy también está al alcance de las pymes”.