La ausencia de personal cualificado limita la digitalización en las pymes

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Los fondos Next Generation de la UE tienen como uno de sus objetivos la digitalización del tejido empresarial, por lo que fomentar la formación de los empleados supone una oportunidad para que las empresas se adapten a esta nueva realidad. Elaborar un plan de formación digital ayudaría a las empresas a avanzar en la digitalización.

La transformación digital de las empresas se ha visto acelerada por la crisis sanitaria poniendo de manifiesto la necesidad de reforzar la formación de los empleados en nuevas tecnologías y en competencias digitales. Según el Observatorio sobre Digitalización de GoDaddy 2021, el 53% de las pymes españolas considera que su nivel de digitalización ha mejorado durante la pandemia. Sin embargo, los elevados costes de implementación y, especialmente, la ausencia de personal cualificado, son dos de los principales motivos que limitan el desarrollo de la digitalización en las pymes.

En un contexto como este, conviene tener en cuenta que los fondos Next Generation de la Unión Europea pueden impulsar este cambio, ya que tienen como uno de sus principales objetivos la digitalización del tejido empresarial. Fomentar la formación de los empleados para potenciar esta transformación tecnológica supone toda una oportunidad para que las empresas se adapten a esta nueva realidad. Para conseguirlo, Sodexo aporta una serie de pautas para facilitar a las compañías que sus trabajadores que puedan ampliar sus conocimientos digitales a la vez que continúan con su trabajo habitual:

-- Identificar las necesidades digitales. Tener claros los conocimientos y habilidades de la plantilla, así como sus carencias, es el primer paso para elaborar un plan de formación digital. Se precisa hacer un diagnóstico de la situación para saber hacia dónde se han de dirigir los esfuerzos, por ejemplo: hacia el manejo de Internet y la gestión del trabajo en plataformas de la nube, el Big Data, la Inteligencia Artificial, la impresión 3D o la administración digital de documentos. Aplicar una evaluación de desempeño va a permitir recopilar esta información e identificar las necesidades clave.

-- Establecer objetivos realistas. Concretar la finalidad del plan formativo permite alinearlo con las propias metas de la compañía y, además, medir la efectividad del proceso de formación. Actualmente, en el contexto de crisis sanitaria en el que aún nos encontramos, definir los objetivos va a llevar a las empresas a cuantificar su nivel de recuperación y crecimiento ya que, según el estudio elaborado por GoDaddy, el 78% de las empresas reconoce que los negocios más digitalizados se recuperarán mejor y podrán crecer tras la pandemia.

-- Impulsar un proceso de creación participativo. Puesto que integrar la tecnología de manera transversal en la empresa es fundamental para incrementar su valor, mejorar la experiencia del cliente y optimizar la eficiencia, contar con el equipo en el momento de diseñar el plan de formación y la estrategia formativa es una manera de involucrar a los trabajadores en todo el proceso. Al formar parte de su diseño y planificación, van a sentirse más comprometidos y es muy probable que esta participación dé pie a experiencias formativas más creativas y atractivas, sin olvidar ofrecer un amplio catálogo de cursos que refuercen y complementen las habilidades y competencias digitales identificadas previamente entre el personal.

-- Propiciar la flexibilidad. La imposición no suele dar buenos resultados, por lo que facilitar la asistencia a los cursos formativos en base a una flexibilidad horaria que se ajuste a la vida personal y profesional de cada empleado va a resultar más efectivo. Las empresas pueden favorecerse de la propia digitalización para que sus trabajadores se formen de manera online en la diversidad de ámbitos que conforman la transformación tecnológica. Según el estudio Retos de las empresas españolas en la era COVID-19, elaborado por Sodexo, a partir de la pandemia, el 58% de las empresas valora instaurar este tipo de formación.

-- Ofrecer la formación como beneficio social o como retribución flexible. Otra de las ventajas de la propia digitalización es que facilita a las empresas incentivar el diseño de planes de formación personalizados para que se realicen en remoto.

-- Evaluar los resultados. Analizar los logros conseguidos, en base a los objetivos previamente planteados, servirá para valorar qué ha funcionado y qué no, así como para estimar el grado de competitividad que alcanza la empresa en cuanto a la transformación digital, un proceso que supone un cambio en la cultura empresarial y que marca los requisitos mínimos para seguir avanzando en base al conocimiento.